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señalábamos en la primera parte de este ensayo, publicado
en anterior número de Enfoque 3 (abril 2003), las aparentemente
irracionales actitudes del tirano cubano se deben al hecho de que
ahora, mas que nunca, ve ciertamente acercársele el fin.
En realidad está tratando desesperadamente de poder conseguir
unas negociaciones ventajosas que le permitan prolongarse en el
poder. Nuestras afirmaciones se basan en una serie de presunciones
que sería bueno recordar.
1) El grupo en control del poder en el ejecutivo norteamericano
esta francamente comprometido ideoló-gicamente con una transformación
del mundo hacia la democracia y está dispuesto a utilizar
los recursos políticos, diplomáticos, económicos
y militares de los Estados Unidos para alcanzar sus propósitos
en el plazo de unas pocas décadas. Esto lo bautizamos como
una verdadera Segunda Revolución Americana. Ha comenzado
la Cuarta Guerra Mundial y las operaciones en Afganistán
e Irak han sido solamente las dos primeras campañas de esa
guerra.
2) Lo que más importa es neutralizar el fundamentalismo árabe.
Con ello se eliminará o minimizará la amenaza terrorista
contra los EUA y se garantizará un mercado global del petróleo
estable y a precios razonables.
3) La tarea inmediata es poner a Siria en una situación neutral
donde deje de apoyar al terrorismo, atacar a Israel y abandone su
control sobre el Líbano, y esto se ejecutará de un
modo u otro. Lo otro será conseguir la paz israelí
palestina y el reconocimiento del derecho a la existencia de Israel
por parte del mundo árabe. Al menos sus vecinos inmediatos,
cosa que ya está prácticamente conseguida con la excepción
precisamente de Siria.
4) El ejecutivo norteamericano tratará de conseguir esos
objetivos, junto con la mejoría de la economía nacional,
en los próximos doce meses de modo que para cuando se aproxime
las elecciones de noviembre el Presidente Bush resulte reelegido.
5) Con respecto a Cuba, no se tomarán medidas demasiado radicales,
aunque si se le continuará apretando poco a poco el cerco.
El actual ejecutivo no pretende complicarse las cosas ni pagar un
costoso precio político al atacar intereses valiosos para
los “padrinos” nacionales de la tiranía cubana,
algunos de los cuales son especialmente poderosos. Nada cambiará
esta situación en los próximos diecisiete meses que
faltan para las elecciones y cualquier esfuerzo del exilio, por
loable y obligatorio que sea, no logrará nada substancial
por ahora.
6) Pero, una vez lograda la reelección de actual presidente
Bush, el grupo al frente el ejecutivo no tolerará la continuación
del presente estado de cosas en Cuba, mas allá del año
2008. Es, entre otras cosas, un asunto básico para restablecer
la paz política y las bases de una economía estable
y de prosperidad creciente en toda la América Latina.
América Latina es el gran dorado de la prosperidad de EUA
en el futuro inmediato, de aquí que, tanto los aristomundialistas
como los “téjanos”, todos coinciden en la necesidad
de implantar una zona global de libre comercio en el ámbito
continental. ¿Podría tal zona ser posible mientras
exista el foco de desestabilización sociopolítica
y económica que es el actual estado totalitario cubano? Mas
aún, la eliminación de ese foco infeccioso es necesaria
para la eliminación del clon venezolano y para garantizar
la cordura del brasileño Lula. (Si este último no
se aconseja se procedería a su eliminación de un modo
u otro).
continúa
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