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LAS "GRAVITACIONES TEATRALES" DE MARICEL MAYOR MARSAN ESCENARIO FUNDAMENTAL DE UN PENSAMIENTO CONSTANTE |
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El futuro es un vacío que no le interesa a nadie.
“El libro de la risa y el olvido.” de Milan Kundera
Por: J. A. Albertini
Maricel Mayor Marsán, artífice de una seria obra poética:
Lágrimas de papel, 17 poemas y un saludo, Rostro cercano, Un corazón
dividido, Errores y horrores. Jefa de redacción de la revista literaria
Baquiana y colaboradora asidua de diferentes publicaciones culturales, nacionales
e internacionales, ahora nos brinda, en edición, cuatro obras teatrales
de un solo acto y dos monólogos. Algunas de estas piezas han sido escenificadas
para beneplácito del público y la crítica.
Particularmente, puedo decir que durante entregas anteriores de los periódicos
números de baquiana disfruté el placer de escuchar, en detalles,
y ver las logradas dramatizaciones de: Las muchachas decentes no viven solas
y Testimonios de mis días.
Estos Dos monólogo que cito, e integran el volumen de Gravitaciones teatrales,
destaca el componente esencial del pensamiento básico y tenaz que insufla,
hasta el presente, la producción literaria de esta creadora, que talla
sentimientos y pasiones que moldean el barro del comportamiento humano en todas
sus facetas.
Comportamiento que, gracias al libre albedrío que Mayor Marsán
le otorga a los caracteres que su pluma destila, en ocasiones, queda atrapado
en las contradicciones de seres que se niegan el acceso a las experiencias pasadas,
para bloquear el presente vital y sumir al futuro en un pasado, repetitivo y
vaticinado de paradojas, que no vislumbran y los subyuga.
En la lectura del resto de las piezas teatrales que conforman la edición,
siempre con manejo diestro del lenguaje y la escena, Maricel Mayor Marsán
vuelve a reprendernos por el egoísmo, la incomprensión e hipocresía
que conspiran para malograr el hálito de amor eterno que poseemos al
nacer y que, engullido por los tres calificativos mencionados, termina transmutándose
en una suerte de parafernalia, nutrida de valores falsos, materialistas y autodestructivos,
que contaminan y penetran la atmósfera y la tierra, para proclamar que
no somos los favoritos de la creación; sino su fractura posible.
Análisis de madurez, obra que inicia el tomo de Gravitaciones teatrales
está dedicada a resaltar el comportamiento universal de los burócratas,
más que una clase laboral, estirpe que medra y malogra el esfuerzo de
los demás, para detener el progreso en mezquinas e inamovibles apetencias
de poder y reconocimiento.
El plan de las aguas. Circa 2152, resulta ejemplo evidente del meollo de esta
reseña y del pensamiento constante de Maricel Mayor Marsán.
En esta pieza el Aire, el Mar, la Tierra y el Sol, en función de actores
con peculiaridades humanas, sufren, discuten, se dividen y nada resuelven frente
a la paulatina extinción de los recursos y las energías que espolean
la vida.
La roca que leí y comenté, oportunamente, se desarrolla dentro
de una cueva cuya entrada ha sido obstruida por una gran piedra.
Los atrapados, incapaces de liberar la vía de salida a causa de sus pequeños,
humanos y transitorios egoísmo existenciales laboran, inconsistentemente
para, mutuamente, excluirse de la solución y convertirse cada cual en
salvador supremo de los demás, desdeñando el juicio renovador
de la vida. A propósito manifesté: “La roca es un alegato
intenso que se origina en una profunda sed de justicia y oculto desespero que
nace de la estúpida incomprensión humana y para la cual la razón
y el amor no resultan paliativos eficaces.”
Luego calló e interiorizó Lazos que atan y desatan las almas,
para pensar en la autora de Gravitaciones teatrales y la consistencia de un
propósito limpio y duradero, cuyo exponente lo encuentro en Lagrimas
de papel, para mi, su más revelador y vigente poemario, que recoge las
adolescentes, eternas y persistentes inquietudes legítimas que marcan
el paso constante de las generaciones, que contribuyen a transformar el comportamiento
humano, para que el amor no desfallezcan, a contrapelo de la soledad; eterna
y engañosa.
“Si algún día me buscas/ y no me hayas en casa/ ve en dirección
del río/ por el camino viejo/ tuerce a la izquierda/ por donde juegan
los niños/ y no habrá perdida.”
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